20 A pesar de siglos de fiel servicio, el hormigón ahora muestra una huella ambiental que exige un cambio radical. Pero, ¿esto significa que debería ser reemplazado por completo? No si la innovación puede transformarlo en un material más sostenible. Utilizado desde hace más de 2.000 años, el hormigón es actualmente el material más consumido en el mundo después del agua, según la Asociación Mundial del Cemento y el Hormigón. Sin embargo, su huella medioambiental es muy elevada: representa casi el 8% de las emisiones mundiales de CO2, según el grupo de expertos Chatham House. PROPIEDADES INIGUALABLES Ante el crecimiento demográfico y la rápida urbanización, parece difícil prescindir del hormigón. Hay muy pocos otros candidatos capaces de superar su fuerza, especialmente para la construcción a gran escala, la construcción industrial pesada y las infraestructuras. Muchas estructuras construidas con este material llevan en pie al menos un siglo. En este sentido, el hormigón es innegablemente duradero. El hormigón también es muy resistente, tanto al fuego como a los desastres naturales. Otra ventaja es su alta inercia térmica. Esta masa térmica hace que sea capaz de almacenar calor o frío, liberándolo gradualmente y reduciendo la necesidad de aire acondicionado en verano. En este sentido es superior a la madera, por ejemplo. PRODUCTOS QUÍMICOS DE LA CONSTRUCCIÓN PARA LA DESCARBONIZACIÓN La principal crítica al hormigón surge principalmente de la huella medioambiental de su principal ingrediente: el cemento. La preparación del hormigón requiere grava, arena, cemento y agua. El cemento, o más precisamente uno de sus componentes, el clínker, se obtiene mezclando piedra caliza triturada y arcilla, que luego se calientan a temperaturas muy altas. Es este paso el que emite CO2 y consume una cantidad considerable de energía, siendo en última instancia responsable en gran medida de la huella de carbono del hormigón. Es la razón por la cual la investigación se centra en reducir el uso de clínker en el hormigón. Existen varias opciones. En primer lugar, intentar reducir el consumo de energía relacionado con la calcinación de materias primas, ya sea mediante la renovación de procesos industriales o la instalación de hornos más eficientes. También es posible operarlos utilizando Reinventando el HORMIGÓN EN PRIMER PLANo
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