64 cuando sea posible, también consume mucha energía. Entonces, todas los ordenadores y equipos para procesar, almacenar y comunicar a distancia por medios electrónicos, además de su limitada vida útil, no están exentos de fallos o fragilidades, especialmente en el caso del cambio climático. Las ciudades dependen tanto de estos sistemas que uno podría temer por su fiabilidad en caso de picos de calor o inundaciones. Por este motivo, la tendencia es reorientar las ciudades inteligentes hacia una combinación de tecnologías digitales y desarrollo de la biodiversidad. ¿HACIA LA IGUALDAD DE ACCESO? El alto coste financiero que implica el mantenimiento de la infraestructura, el tamaño sustancial de las economías informales y diversos desafíos de gobernanza están limitando el idealismo gubernamental con respecto a las ciudades inteligentes. Además, la cuestión demográfica y, en consecuencia, el acceso desigual a las abundantes riquezas de las TIC, en particular entre las ciudades del norte y del sur global, contrarrestan el aspecto virtuoso de las ciudades inteligentes en el campo de la energía. De Santiago a París Santiago de Chile tiene un metro “verde” impulsado en un 60% por energía eólica y solar, con agilidad operativa proporcionada por redes inteligentes. Barcelona (España) aspira a la autosuficiencia energética para 2050 mediante el uso de energías renovables: energía solar fotovoltaica, biogás y energía geotérmica. La capital catalana es líder europea en ciudades inteligentes a través de su gestión de inmuebles de oficinas, mobiliario urbano conectado, transporte 100% eléctrico, mantenimiento predictivo de ascensores y gestión de redes de agua. Por lo tanto, Europa ocupa un lugar destacado entre las 10 principales ciudades inteligentes del mundo. En Francia, Lyon está en la vanguardia con la implementación de su distrito La Confluence, la primera manzana de energía positiva. DESCUBRE el artículo completo en nuestra revista online Construyendo un futuro sostenible. EN PRIMER PLANo
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