66 La más evidente consiste en luchar contra la ocupación de suelo en las ciudades y la expansión urbana, responsables de la desaparición de espacios naturales. Sin embargo, debemos tener cuidado con lo obvio, porque construir en las afueras de las ciudades ayuda a regular su peso. En última instancia, se trata de restablecer un ciclo virtuoso del agua, haciendo suelos capaces nuevamente de absorber y luego devolver el agua de lluvia, eliminación del asfalto de los perímetros de edificios, terrenos municipales, y patios escolares, y aumentar el número de espacios verdes. Muchos expertos, entre ellos la arquitecta y urbanista italiana Paola Viganò(2), también reclaman que la planificación urbana incorpore el concepto de “suelo vivo". Incluso va más allá y examina el caso de las “ciudades difusas”, que describen la urbanización sin planificación ni consulta, donde la vivienda se ha colocado por encima de la anterior función agrícola sin borrarla por completo. CONSOLIDANDO EL SUBSUELO Para preservar el suelo de las ciudades costeras y del interior de los caprichos del clima, los municipios ya están aplicando técnicas prometedoras. Dos de ellas parecen particularmente pertinentes. La primera es la recarga artificial, que consiste en inyectar agua en acuíferos agotados (formaciones geológicas que contienen agua de forma permanente o temporal), para rellenarlos y evitar nuevos colapsos. El método se ha utilizado con éxito en diversas zonas del mundo, como el distrito de El Carracillo (España), la isla Hilton Head (Carolina del Sur), Perth (Australia) y Beijing (China). La segunda técnica, menos sostenible, es el mezclado del suelo profundo. Concretamente, se inyectan en profundidad agentes estabilizantes como cemento, cal, materiales biodegradables, etc., mejorando la capacidad portante del suelo y reduciendo su sensibilidad al asentamiento. Se ha utilizado ampliamente en China y Europa para diversos proyectos de construcción. CONSTRUCCIÓN MÁS LIGERA Reducir el peso de los edificios forma parte de la gama de soluciones, priorizando materiales más ligeros como madera, yeso, acero, fibra de carbono, bambú, etc. En Suecia, la ciudad de Skellefteå inauguró en 2021 el rascacielos de madera más alto del mundo, con una altura de 80 metros. También ofrecen un panorama alentador las soluciones Lagos (Nigeria) cae 2,87 milímetros cada año. Para preservar el suelo de las ciudades costeras y del interior ante los caprichos del clima, los municipios ya están aplicando técnicas prometedoras: recarga artificial y mezcla profunda del suelo. EN PRIMER PLANo
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