COOPERACIÓN LA CLAVE PARA UNA CONSTRUCCIÓN SOSTENIBLE

81 Rendimiento energético, huella ambiental, calidad de los materiales, ergonomía, comodidad… Cada pequeño aspecto de la construcción está ahora codificado por un laberinto de normas con diferentes alcances geográficos. ¿Qué está en juego en términos de esta estandarización en el tablero de los intercambios internacionales? ¿Cómo contribuye al progreso en la construcción y renovación de edificios? Algunas respuestas. NORMAS: hablando el mismo idioma Una norma permite definir y/o medir un conjunto de desempeños relacionados con el diseño y desarrollo de productos y servicios. El propósito de la estandarización es fomentar que los actores de una profesión cumplan objetivos de desempeño establecidos. En un sector como el de la construcción, que involucra a muchos actores diferentes, las normas ayudan a que toda una profesión avance de manera justa y coherente, estableciendo un lenguaje y unas reglas de juego comunes. Ya se trate de reducir los gases de efecto invernadero, utilizar recursos finitos o la gestión de residuos, ayudan a todos a alcanzar los objetivos establecidos por la normativa, a menudo en plazos ajustados. Esto se debe a que las normas a menudo sirven como base para la elaboración de regulaciones, cuya función es convertirlas en una obligación legal. Esto se aplica, por ejemplo, a las normas europeas (EN),que tienen prioridad sobre las normas nacionales y constituyen la base de los instrumentos legales. UN PODEROSO FACTOR DE INFLUENCIA EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES Las normas surgen de un consenso entre actores deseosos de armonizar las reglas del juego en un sector determinado de actividad. Si bien estos actores representan a una minoría de los involucrados en el sector, están muy motivados para actuar como líderes en la implementación de las mejores prácticas y demostrar que es posible hacerlo mejor y actuar de manera diferente. Al mismo tiempo, envían una señal a los políticos, animándolos a elevar el nivel de los requisitos regulatorios. Así ha ocurrido, por ejemplo, en Francia con la etiqueta Effinergie en el ámbito del desempeño térmico, o en Estados Unidos con las normas LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental) para el diseño de edificios ecológicos. Reflejando la voluntad política expresada en diferentes niveles (global, regional, nacional...), las normas demuestran ser un poderoso factor de influencia en los equilibrios de poder internacionales. Por lo tanto, su cumplimiento es una verdadera cuestión de competitividad para las empresas. Además, al evitar favorecer a la oferta más baja en el comercio internacional, un nivel de desempeño requerido representa una garantía de equidad y fiabilidad para las partes interesadas (productor, distribuidor, usuario, autoridades públicas...), sea cual fuere el sector de actividad de que se trate. EN PRIMER PLANo

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