El aire que respiramos, la luz que ilumina nuestros hogares, la temperatura que nos protege de los extremos climáticos, el ruido que tratamos de evitar: todos estos elementos son condiciones esenciales para nuestro bienestar, más que lujos. Cubren necesidades fisiológicas fundamentales e influyen directamente en nuestra capacidad para vivir en buenas condiciones. Sin embargo, las soluciones para mejorar nuestra calidad de vida son también las que hacen que nuestros edificios sean más respetuosos con el medioambiente. Aislamiento optimizado, ventilación controlada, diseño bioclimático, materiales seguros y eficiencia energética: estas decisiones técnicas mejoran el confort de los ocupantes y, al mismo tiempo, reducen el consumo de energía, las emisiones de CO2 y la presión sobre los recursos. Y lo que es mejor aún, una mayor comodidad tiene un efecto económico tangible. Un aire interior saludable, un confort acústico controlado, temperaturas estables y una iluminación natural bien equilibrada favorecen la concentración, la productividad y el rendimiento académico. Incluso los inversores valoran más los edificios certificados que destacan por su mayor confort. En este capítulo se analizan las múltiples formas en que la construcción puede combinar la sostenibilidad y el confort. PARTE UNA CONSTRUCCIÓN SOSTENIBLE SIGNIFICA Fomentar el bienestar 21
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