SALESFORCE TOWER (ESTADOS UNIDOS): Este rascacielos de 61 plantas situado en San Francisco ha obtenido hasta ahora la precertificación LEED Platino, con un consumo energético un 30% inferior al estándar californiano. La distribución de aire por suelo radiante, los economizadores de aire exterior y una fachada de alto rendimiento que combina acristalamiento de baja emisividad y parasoles: en conjunto, estas características proporcionan a los 15 000 ocupantes un confort térmico y visual optimizado en un edificio que consume menos energía que un bloque de oficinas convencional. El confort en un edificio se basa en cuatro factores principales: la calidad del aire, la luz natural, la acústica y la temperatura. Estos aspectos influyen directamente sobre nuestra salud, nuestra concentración y nuestro bienestar en el día a día. Existen soluciones para cubrir estas necesidades básicas: un aislamiento térmico y acústico de alto rendimiento, que reduce drásticamente el consumo de energía, limita las emisiones de CO2 y permite ahorrar recursos naturales. La calidad de vida y los resultados medioambientales son dos caras de la misma moneda. Un edificio ideal ofrece mucho más que un simple refugio: ofrece aire limpio, una temperatura agradable, una acústica controlada y abundante luz natural. Este nivel de comodidad no es un lujo: cubre necesidades fisiológicas básicas e influye directamente en nuestra salud, concentración y bienestar en el día a día. DESTACADO Calidad de vida y medioambiente: la misma lucha CUANDO TODO ENCAJA Hay cuatro factores que actúan de forma conjunta para reducir la huella de carbono de un edificio, ahorrar recursos naturales y mejorar el bienestar de sus ocupantes. Vamos a ver como ejemplo la ventilación. Un sistema eficaz regula el CO2 y elimina los contaminantes volátiles: menos fatiga y menos dolores de cabeza para los ocupantes. Sin embargo, la versión de doble flujo del mismo sistema de ventilación recupera hasta el 90% del calor del aire extraído, reduce las necesidades de calefacción entre un 25% y un 45%, y limita las emisiones de CO2 en la misma proporción. La orientación del edificio y el tamaño de las ventanas también desempeñan un doble papel. Influyen en los ritmos circadianos, el sueño y el estado de ánimo, a la vez que reducen la iluminación artificial entre un 40% y un 60%, con la consiguiente disminución de la factura de la luz. La envolvente del edificio también contribuye a ello, al reducir el ruido exterior. Ayuda a concentrarse y reduce el estrés. Esta misma envolvente, gracias a su aislamiento reforzado y a su estanqueidad, también evita la pérdida de calor y desempeña así un papel decisivo en materia de eficiencia energética: solo las paredes y las fachadas representan casi un tercio de la pérdida de calor de un edificio. Además, los materiales aislantes que se utilizan son cada vez más sostenibles: menor huella de carbono, contenido reciclado o de origen biológico, menores emisiones de compuestos orgánicos volátiles, etc. 23 22
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