Construcción sostenible significa descarbonización y también

Olas de calor prolongadas, lluvias torrenciales, inundaciones, tormentas, incendios: los fenómenos climáticos extremos han dejado de ser fenómenos excepcionales, para ser una nueva realidad a la que el sector de la construcción debe hacer frente. Ante esta realidad, surgen dos conceptos fundamentales: la adaptación y la resiliencia. No solo en teoría, sino también en la práctica, para garantizar la durabilidad de los edificios, las infraestructuras y las regiones. La adaptación consiste en prepararse para las crisis que ya son previsibles. La resiliencia consiste en ser capaz de soportar estas crisis, seguir adelante y recuperarse rápidamente. Estas cuestiones van mucho más allá del ámbito técnico. Plantean cuestiones sobre cómo se protegen las ciudades, cómo los edificios garantizan la seguridad de sus ocupantes, cómo las infraestructuras aseguran la continuidad de los servicios esenciales y cómo los agentes económicos, incluidas las aseguradoras, integran el riesgo climático en su toma de decisiones. La resiliencia se está convirtiendo en un criterio fundamental para el diseño, la inversión y la gobernanza. En este capítulo se analiza cómo la construcción sostenible puede dejar de sufrir las consecuencias del cambio climático para adaptarse al mismo: mediante estrategias urbanísticas, decisiones de diseño, soluciones materiales, métodos industriales y la información obtenida en la práctica. En esta era de desregulación climática, la sostenibilidad ya no se mide únicamente en función de las emisiones de CO2 evitadas, sino también en función de la capacidad de resistir y proteger. LA CONSTRUCCIÓN SOSTENIBLE TAMBIÉN SIGNIFICA Adaptarse a las crisis climaticas PARTE 45

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