Construcción sostenible significa descarbonización y también

Pero la resiliencia no es solo cuestión de invertir cientos de millones de dólares en las ciudades occidentales. En Sudáfrica, la escuela rural Lapalala Wilderness School demuestra que la resiliencia se puede lograr de otras maneras: para regular la temperatura en un clima tropical, las zonas al aire libre están cubiertas por estructuras de madera que proporcionan sombra y por vegetación autóctona; las paredes están construidas con tierra de la zona para ayudar a filtrar el calor, y el edificio es autosuficiente en lo que respecta al agua y la energía. Esta escuela modelo acoge a 3 000 alumnos al año y demuestra que la resiliencia debe adaptarse al contexto local. CONSTRUIR Y RENOVAR DE OTRA MANERA La incorporación de cuestiones relacionadas con la adaptación y la resiliencia exige que el sector de la construcción transforme sus prácticas con el objetivo de que los edificios y las infraestructuras puedan seguir desempeñando sus funciones en un contexto climático incierto. La importancia de elegir los materiales y las soluciones adecuados. Para adaptar la envolvente del edificio a las variaciones de temperatura, especialmente a las olas de calor, es necesario mejorar el rendimiento tanto de las paredes opacas como de las acristaladas, teniendo en cuenta varios parámetros: aislamiento térmico, inercia, protección solar, reflectividad y vegetación en las superficies. Las estructuras deben ser capaces de soportar condiciones climáticas extremas, lo que exige innovación en el ámbito de los productos químicos para la construcción. El puente de Trysfjord, en Noruega, el puente en voladizo más grande del mundo, utiliza áridos ligeros que combinan una baja densidad con una gran resistencia, superando los límites de los materiales tradicionales. Renovar incorporando medidas de adaptación y resiliencia. En los países desarrollados, entre el 80% y el 90% de los edificios que existirán en 2050 ya se han construido. La adaptación de este enorme parque inmobiliario sin recurrir a la demolición plantea un importante reto técnico, económico y social: trabajar en edificios ocupados, reforzar estructuras envejecidas e integrar nuevos usos sin interrumpir la actividad. Esta lógica convierte la adaptación en un trabajo de precisión, a diferentes escalas. A nivel urbano, los espacios públicos están adquiriendo un carácter multifuncional: en Copenhague, la plaza Tåsinge Plads funciona a diario como un espacio de uso público, pero, gracias a su superficie permeable, se transforma en un estanque de retención en caso de lluvias torrenciales. En el sector residencial, el estándar FORTIFIED de Estados Unidos refuerza la envolvente de los edificios existentes frente a los huracanes —techos, aberturas, impermeabilización multicapa— con resultados convincentes durante las últimas tormentas, lo que ha permitido limitar los daños y acelerar la vuelta a la normalidad. Saber cómo simular diferentes escenarios de riesgo. Existe un tercer factor que complementa estas respuestas físicas: los datos. Los sensores, los escenarios climáticos a medio y largo plazo, la inteligencia artificial y los gemelos digitales permiten pasar de un enfoque reactivo a uno preventivo: predecir fallos, simular situaciones extremas y orientar las inversiones antes de que se produzcan daños. Singapur ha invertido 73 millones de dólares en «Virtual Singapore», un gemelo digital que se utiliza para poner a prueba estrategias de refrigeración urbana y mejorar la resiliencia climática. Nueva York y Los Ángeles utilizan estas herramientas para simular los riesgos de inundación y de efecto isla de calor, y para identificar las infraestructuras más vulnerables. AYUDAR A LAS CIUDADES A TOMAR MEJORES DECISIONES ¿Cómo pueden orientar las ciudades sus políticas de adaptación si carecen de datos para evaluar los riesgos a los que se enfrentan? Con el fin de satisfacer esta necesidad y permitir a los responsables de la toma de decisiones adoptar un enfoque más proactivo en su estrategia de adaptación, la Fundación Kresge y la Notre Dame Global Adaptation Initiative (ND-GAIN) crearon en Estados Unidos la Urban Adaptation Assessment (UAA). Esta base de datos interactiva recopila información de más de 270 ciudades de Estados Unidos con una población superior a los 100 000 habitantes. Ofrece datos sobre el grado de vulnerabilidad de una ciudad ante el calor extremo, las inundaciones o el aumento del nivel del mar. Asimismo, evalúa su capacidad de respuesta: ¿cuenta con los medios institucionales, financieros y técnicos necesarios para protegerse y adaptarse? Los indicadores permiten realizar comparaciones, orientan las inversiones y justifican las prioridades. La medición se convierte en una herramienta para la acción, pero la responsabilidad de actuar sigue recayendo en la esfera política. Entre dos ciudades con la misma visibilidad, lo que marca la diferencia es la voluntad de planificar con antelación. ¿Y QUÉ PAPEL DESEMPEÑA LA DESCARBONIZACIÓN EN TODO ESTO? La adaptación y la resiliencia no restan importancia al objetivo de la descarbonización; al contrario, contribuyen directamente a su consecución. Un edificio capaz de resistir los fenómenos climáticos extremos es aquel que no tiene que reconstruirse a toda prisa, no necesita reparaciones constantes y evita las emisiones masivas asociadas a cada catástrofe. La reducción de las emisiones de carbono ya no es solo una cuestión que se aborda en la fase de diseño. También contribuye a que el edificio sea duradero, siga siendo funcional y resista las crisis sin generar nuevos picos de emisiones. Por lo tanto, la descarbonización está cambiando su escala temporal. Ya no se limita a la optimización inicial de los materiales o los sistemas, sino que forma parte del ciclo de vida a largo plazo. Invertir en envolventes resistentes, estructuras adaptables y soluciones preventivas puede reducir la huella de carbono a largo plazo, al evitar la demolición, la reconstrucción y la sustitución prematura. CIUDAD ÍNDICE DE RIESGO ÍNDICE DE PREPARACIÓN ÍNDICE DE EXPOSICIÓN AL CALOR ÍNDICE DE RIESGO DE INUNDACIÓN ÍNDICE DE EXPOSICIÓN AL AUMENTO DEL NIVEL DEL MAR MIAMI (EE. UU.) 78 52 80 88 95 NUEVA YORK (EE. UU.) 65 70 55 72 85 RÓTERDAM (PAÍSES BAJOS) 48 82 40 60 50 PARÍS (FR) 55 68 65 55 30 SÍDNEY (AUSTRALIA) 58 75 70 55 65 TOKIO (JAPÓN) 70 75 85 65 50 SINGAPUR (SG) 60 80 95 50 70 BUENOS AIRES (ARGENTINA) 62 45 68 70 40 Estos indicadores (sobre 100) ponen de manifiesto realidades muy diferentes. Miami, por ejemplo, presenta un nivel de exposición muy alto (78) y una capacidad de respuesta moderada (52), mientras que Róterdam tiene un nivel de exposición más bajo (48), pero una capacidad de respuesta mucho mayor (82). Datos de la Evaluación de la Adaptación Urbana – ND-GAIN (Universidad de Notre Dame). entre el 80% y el 90% de los edificios que existirán en 2050 ya se han construido DESTACADO 48

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