PUNTO DE VISTA Brasil es uno de los mercados más dinámicos en el ámbito de la construcción sostenible. Felipe Faria analiza los nuevos comportamientos de los grupos de interés, el auge de la «inteligencia constructiva» y cómo se debe abordar el coste de la sostenibilidad. Brasil se encuentra entre los cinco primeros países del mundo en cuanto a certificaciones LEED. ¿Qué nos indica esta clasificación sobre la evolución del mercado brasileño? F.A. F.: De hecho, Brasil se sitúa entre los cinco principales mercados de certificaciones LEED, si nos fijamos en el número de proyectos. Esto es digno de mención, teniendo en cuenta que LEED está presente en 186 países. Actualmente contamos con proyectos en más de 350 ciudades, que representan aproximadamente 74 millones de metros cuadrados inscritos para su certificación. ¿Será porque nuestros desarrolladores buscan obtener la certificación a toda costa invirtiendo más? La verdad es que no. Muchos de estos proyectos han obtenido la certificación sin que ello haya supuesto costes de construcción adicionales. Lo que tienen en común es una apuesta por la inteligencia, tanto en el diseño arquitectónico como en la ingeniería. ¿A qué te refieres con «inversión en inteligencia»? F.A. F.: La inversión en inteligencia se fundamenta en una planificación anticipada: realizar evaluaciones y simulaciones de consumo energético y confort en la fase previa al diseño, adoptar un enfoque de diseño de proyecto integrado y desarrollar una visión global para identificar todas las oportunidades de eficiencia y confort. Pero esto también requiere una comunicación eficaz, capaz de traducir los datos técnicos en mensajes claros que sensibilicen y convenzan tanto a los ocupantes como a los clientes. En GBC Brasil, a esto lo denominamos la tercera fase del movimiento de la construcción sostenible. Al invertir en inteligencia en los ámbitos de la arquitectura y la ingeniería, determinamos la viabilidad técnica y financiera de implementar innovaciones y tecnologías, y maximizamos el rendimiento en términos de eficiencia, confort y sostenibilidad. La certificación se convierte entonces en una consecuencia. La construccion inteligente no es mas cara FELIPE AUGUSTO FARIA CEO del Consejo de Construcción Ecológica de Brasil ¿Qué está pasando en el mercado inmobiliario residencial? F.A. F.: El sector residencial sigue la misma lógica. Hemos aplicado el concepto de esta tercera fase, «eficiencia a través de la inteligencia», al sector de la vivienda. Con este fin, GBC Brasil ha creado su propia certificación: GBC CASA & CONDOMÍNIO, inspirada en LEED pero basada en las normas técnicas locales. El objetivo es cambiar la mentalidad de los desarrolladores, animándoles a que no se pregunten «¿Cuánto cuesta?», sino «¿Cuál es el valor de esta inversión?». ¿Podrías citar algún proyecto que ilustre este cambio? F.A. F.: El primer edificio de GBC Condomínio con certificación Platino ha invertido en paneles fotovoltaicos con capacidad para cubrir el 100% de las necesidades energéticas de las zonas comunes y un tercio de las de las viviendas. Los paneles solares abarcan el 70% de las necesidades de agua caliente durante todo el año, y la recogida de agua de lluvia permite regar y limpiar sin utilizar agua potable. Un dato curioso: el promotor explica que la certificación ecológica no era su objetivo. Su prioridad era reducir los costes operativos en Porto Alegre, y lo consiguió. Además, calculó que si cada residente destinara el dinero ahorrado en las facturas a un fondo de inversión sencillo, al cabo de cincuenta años, que es la vida útil mínima de un edificio, podría comprar una nueva vivienda para su hijo o su nieto. IDEA BAGÉ EN PORTO ALEGRE (BRASIL). Este edificio fue el primer complejo residencial en obtener la certificación GBC Brasil Condomínio® Platino. Cuenta con materiales sostenibles, entre los que se incluyen materiales certificados y declaraciones ambientales de producto que proporcionan información sobre su ciclo de vida y su bajo impacto medioambiental. Además, el ahorro de costes que se consigue gracias al uso eficiente del agua, las fuentes de calefacción solar, la iluminación natural y otras tecnologías genera un valor añadido para la propiedad e ingresos adicionales para la comunidad de propietarios. 83
RkJQdWJsaXNoZXIy OTA2Nw==